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Por: Leopoldo Tlaxalo Jaramillo

Con la llegada al gobierno federal del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y seis gobernadores en el país los mexicanos han experimentado una nueva forma de gobierno que no a todos gusta. 

 

Independientemente del combate a la corrupción e impunidad que pregonó desde su campaña y de destapar la cloaca con el tema del huachicoleo, además de ejecutar acciones firmes para combatirlo, el presidente de la República ha señalado actos de corrupción de ex presidentes de la República. Después de esos señalamientos, algunos como Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa le han contestado, pero otros como Enrique Peña Nieto, han preferido quedarse callados. 

Lo malo de estos señamientos de corrupción es que han quedado solo en eso: en señalamientos, pues no se han hecho las denuncias ante las autoridades correspondientes ni se han emprendido acciones que duelan a los bolsillos de los ex funcionarios corruptos como inhabilitación o congelarles sus cuentas bancarias y quitarles sus propiedades que fueron adquiridas con dinero del erario público. 

 Después de que el 1 de julio más de 30 millones de mexicanos le dieron su voto a Andrés Manuel López Obrador, meses después se decepcionaron de él cuando habló de un perdón para los funcionarios que en el pasado cometieron actos de corrupción. Esta declaración molestó a muchos mexicanos que ya visualizaban a ex presidentes de la República e incluso ex gobernadores en la cárcel por diversos delitos que mermaron las finanzas del Estado o el país que gobernaron. 

Al no haber denuncias ante las instancias correspondientes en contra de los ex funcionarios corruptos y sólo señalamientos, ellos con todo el descaro del mundo pueden pasearse por sus terruños sin miedo a ser detenidos pues saben cual es la forma de gobernar de AMLO: señalar y exhibir, pero no denunciar. 

Abstenerse de interponer una denuncia penal provoca lo que tanto quiere combatir López Obrador: corrupción e impunidad, pues los corruptos siguen operando aguantándose la verguenza de ser exhibidos pero seguros de que no serán atrapados por el brazo ejecutor de la justicia. 

Cuando fue candidato López Obrador recorrió todo el país en varias ocasiones. En algunos Estados se enfrascaba en peleas verbales con los que en aquel momento fungían como gobernadores y que eran señalados por el hoy presidente como corruptos. Algunos gobernadores de cuando AMLO estaba en campaña, lo enfrentaban y amenazaban con sacarle sus trapitos al sol sabiendo de antemano que AMLO no tiene cola que le pisen. Se puede decir que los señalamientos en contra de AMLO sólo existen en la mente de quienes lo pregonaban porque para la mala suerte de sus detractores no hay ningún sustento de que AMLO haya cometido corrupción durante su carrera política. O si cayó en este delito lo hizo tan bien que ocultó toda prueba que en el futuro pudiera comprometerlo. 

 
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