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Por: Leopoldo Tlaxalo Jaramillo

Sólo para la foto pero sin mostrar un verdadero compromiso con la vida de los animales, el gobernador de Veracruz Miguel Ángel Yunes Linares firmó un compromiso durante la campaña a gobernador, en 2016, donde se comprometió a velar por el no maltrato a los animales. Lo hizo acompañado de su perro Toto, quien se debe estar muriendo de la verguenza al ver que su amo no es capaz de cumplir sus promesas de campaña. Lo anterior viene a colación porque el pasado martes 25 de julio, 25 diputados del Congreso del Estado votaron a favor de la despenalización de las peleas de gallos, corridas de toros y vaquilladas, las cuales se prohibieron en la anterior legislatura. De hecho fue uno de los pocos aciertos de esa legislatura, pero ahora llegan estos diputados y presionados por los empresarios que aseguran que este tipo de eventos dejan  una excelente derrama económica y que de esta actividad viven cientos de familias, algunos legisladores deciden dejar atrás sus principios y valores y aprueban esta iniciativa que permite que en Veracruz ya no estén prohibidas ni las peleas de gallos, ni las corridas de toros ni las vaquilladas. Esta acción pudo haberla evitado el gobernador si hubiera tenido la voluntad de hacerlo pero ya vemos que no cumple sus promesas ni le interesa la vida de los animales, cuya sangre correrá en el ruedo y en los palenques y servirá para que personas sin escrúpulos se lleven dinero al bolsillo.   

Los diputados del PAN, del PRD, del PRI y hasta del grupo "Juntos por Veracruz" que votaron a favor de esta iniciativa, que es considerada como un retroceso por los animalistas son: José Roberto Arenas Martínez, Vicente Benítez González, Juan Nicolás Callejas Roldán, Jazmín Copete Zapot, Ernesto Cuevas, Juan Manuel del Castillo, José Luis Enríquez Ambell, Arturo Esquitín, Janeth García, Rodrigo García Escalante, Mariana Dunyaska García Rojas, Sergio Hernández Hernández, José Kirsch Sánchez, Fernando Kuri Kuri, Ángel Armando López, Emiliano López Cruz, María Elisa Manterola Sáinz, Gregorio Murillo, Marco Antonio Núñez López, Luis Daniel Olmos, Basilio Picazo Pérez, Judith Pineda, Sebastián Reyes, José Manuel Sánchez y Luisa Ángela Soto.

15 diputados votaron en contra de despenalizar las peleas de gallos, corridas de toros y vaquilladas: Amado Cruz Malpica, Nicolás de la Cruz de la Cruz, Juan Manuel Unaune, Maryjose Gamboa, Lourdes García, Miriam Judith Sheridan, Daniela Guadalupe Griego, Francisco Martínez Martínez, Rocío Pérez Pérez, Isaías Pliego, Patricia Rodríguez, Arturo Rodríguez, Águeda Salgado, Regina Vázquez y Carola Viveros Cházaro. Usted como elector deberá recordar el nombre de los diputados que votaron a favor y también de los que votaron en contra para reprochárselo cuando lleguen a su casa a pedirle el voto en próximas elecciones, porque la buena vida para estos servidores públicos termina el próximo año y seguramente buscarán otro cargo de elección popular para seguir pegados a la ubre, pues no saben hacer otra cosa que vivir del erario público.

La razón que dieron los diputados para volver a permitir que se realicen estos actos sanguinarios en Veracruz donde la gente se divierte a costa del sufrimiento de un animal es que el Estado es el principal productor de aves de combate del país donde se realizan hasta tres millones de peleas de gallos por temporada. Aparte de que esta actividad genera 500 mil empleos, dicen los que viven de ella y no tienen otra forma de ganarse la vida. Efectivamente esta actividad, que debería considerarse ilícita, genera fuentes de empleo, pero acaso no sabrán esas personas obtener dinero de otra manera en la que no tenga que estar involucrado el asesinato de un animal. ¿Por qué llenarse los bolsillos a costa del sufrimiento de otros? No es menos valiosa la vida por tratarse de un animal.  

Lo más lamentable es que la ciudadanía no tiene memoria o su memoria es selectiva y en un par de meses sino es que en un par de semanas, habrá olvidado que se volvió a permitir estos eventos que ya se habían prohibido en Veracruz. Había una ley de protección a los animales que los diputados se pasaron por el arco del triunfo. Está claro que lo único que les importa son sus intereses, porque más de un elector considera que para haber votado a favor de esta iniciativa el único motivo suficientemente válido para los diputados es que se tuvieron que haber vistos estimulados económicamente para llevar a cabo tal acción que algún día los mismos electores, aunque sea una minoría, les echarán en cara. Para estos diputados es más importante que siga fluyendo la estabilidad económica de un selecto grupo de personas que viven de organizar peleas de gallos, corridas de toros, vaquilladas y demás actos donde se pierde la vida de un animal.  Los animales, para ellos, pasan a segundo término, al fin que ellos no votan, ¿verdad diputados?